domingo, 17 de octubre de 2010

La mutilación del amor perdido.

Conocí a un tipo que se había quitado los ojos con una cucharita de café.
Simple: estaba cansado y hastiado de verla en todos lados.
Me dijo que luego de la ruptura, había desarrollado una habilidad que consistía en transformar cualquier forma, objeto o persona en la figura exacta de ella.
El problema no le fue encontrar un nuevo sentido de orientación, sino que ahora, sin sus ojos, se dio cuenta de que ella todavía estaba en cada vena de su cerebro.
Así fue que se golpeó la cabeza contra una pared hasta sangrar y desmayarse.
Fue internado.
Una vez recuperado, seguía sin poder ver, claro está, pero ahora tampoco podía pensar. Su cerebro había quedado dañado irrecuperablemente.
Una médica me dijo que iba a pasar el resto de su vida en esa clínica. Que si quería el departamento.
La mancha en su pared todavía está.
Puse un mueble chino negro.

4 comentarios:

  1. He conocido a varios mutilados. Y me apena saber de mutilaciones.
    Lo incorpóreo, lo imperceptible -por nuestros pobres sentidos- habitualmente nos juega malas pasadas; es más fácil arrancarse lo que podemos ver, lo visible.
    La mayoría de las personas no saben llegar hasta el fondo. Tampoco saben ver.

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  2. qué? + imagen de un perro torciendo la cabeza.

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  3. Sabés bien a lo que me refiero, no me hagas repetirlo.

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  4. Ya sabías que lo sabía. No me hagas repetirlo.

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